MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y PREVISIÓN SOCIAL


  

El Ministerio de Trabajo rinde homenaje a caídos en la masacre de la calle Harrington

Unidad de Comunicación
 
El ministro de Trabajo, Gonzalo Trigoso, rindió un homenaje a los ocho dirigentes políticos asesinados el 15 de enero de 1981 en una casa de la calle Harrington por paramilitares de la dictadura del general Luis García Meza y su ministro del Interior, coronel Luis Arce Gómez.
 
En una conferencia de prensa, la autoridad hizo “un homenaje a nuestros compañeros fallecidos en dictaduras fascistas y militares y un homenaje a sus familias, que deben estar en este momento recordando esa situación”. 
Este homenaje es parte de las habituales actividades de esta cartera de Estado para recordar a los trabajadores y el pueblo boliviano cómo en tiempos de dictadura (1964-1982) y del periodo neoliberal (1985-2005) sus derechos eran violados constantemente. 
“El Ministerio de Trabajo —expresó la autoridad— está realizando una jornada de recuerdo de luctuosos hechos históricos, acontecidos en el país. Con motivo de eso estamos realizando publicaciones en la página web, recordando (…) a los trabajadores y al pueblo de Bolivia, aquello que pasó en distintas etapas históricas de nuestro país”. 
La masacre de la calle Harrington (ciudad de La Paz) ocurrió el 15 de enero de 1981, durante la dictadura militar de García Meza. En ella murieron ocho miembros de la Dirección Nacional Clandestina del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), incluido el líder minero Artemio Camargo. 
Esta es la nómina de los otros dirigentes asesinados el 15 de enero de 1981: José Reyes, Ricardo Navarro, Ramiro Velasco, Arcil Menacho, Jorge Baldivieso, José Luis Suárez y Gonzalo Barrón. 
El comando paramilitar que perpetró los asesinatos estaba bajo las órdenes del ministro del Interior, coronel Luis Arce Gómez. En aquella ocasión solo salvó la vida la dirigente mirista Gloria Ardaya; quien después de su captura y tortura, salió al exilio. 
Durante esta conmemoración, el ministro Trigoso recordó que el edecán del dictador García Meza fue Manfred Reyes Villa, quien después se dedicó a la política, ocupó el cargo de prefecto de Cochabamba y luego huyó del país con cargos de corrupción. 
La autoridad también rememoró la represión policial y militar contra marchistas jubilados, ocurrida la madrugada del 15 de enero de 2003 en la carretera La Paz-Oruro. 
“En aquel momento —dijo Trigoso—, el presidente interino en ejercicio Carlos Mesa Gisbert ordenó la intervención policial a la marcha de los hermanos jubilados, que venían desde Patacamaya, y habían llegado a la localidad de Calamarca, solicitando una mejora en sus rentas”. 
De acuerdo con los datos proporcionados por el Ministro, en el operativo contra los jubilados participaron unos 4.500 efectivos, 3.500 de ellos de la Policía Boliviana, que “tomaron el pueblo por asalto, tomaron las carpas que habían instalado alrededor de 10.000 jubilados y rentistas, que estaban marchando”. 
“Los levantaron en la oscuridad —prosiguió— a golpes, a patadas, con gases lacrimógenos. Los acarrearon, si vale el término. Las imágenes de televisión, las fotografías de la época, muestran el carácter bárbaro con el cual actuó el gobierno, en aquel momento dirigido por Carlos Mesa”. 
Las fuerzas represivas subieron a los jubilados a buses privados contratados con antelación y vehículos policiales, pero a la altura de la localidad de Panduro “uno de estos buses se accidentó. Con motivo de eso hubo 11 muertos, de los cuales, seis fueron jubilados”. 
“Esa marcha fue paralizada con sangre. Y el presidente, en aquel momento, en ejercicio, fue Carlos Mesa Gisbert. Hasta el día de hoy, no conozco que haya rendido cuentas ni haya pedido perdón a las familias y al sector de jubilados de Bolivia”. 
Por ello, rindió un homenaje “a nuestros compañeros del sector pasivo, y esperando que en algún momento se haga justicia.  
La autoridad reiteró que su despacho tiene la firme voluntad para que los trabajadores y el pueblo recuerden el pasado y conozcan la historia de Bolivia, porque, por ejemplo, el estudioso y político boliviano René Zabaleta Mercado dijo que la “historia de las luchas sociales, la historia del movimiento obrero y popular es la historia de sus luchas sociales. 
“En Bolivia —continuó—, esas luchas sociales se han pagado siempre con sangre. Sea en dictadura, como fue el 15 de enero, la masacre de la calle Harrington; ya en democracia neoliberal, como fue el asalto a la marcha en Calamarca y la muerte de nuestros compañeros jubilados”. 
Para fortalecer este propósito, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social lanzó en 2015 la Biblioteca Laboral que ya tiene 14 libros impresos, que se distribuyen gratis entre sindicatos y público en general. 
Además está reforzando la actividad sindical mediante los talleres de la Escuela de Formación Política Sindical, que depende de la Dirección General de Asuntos Sindicales, en los que se usan los libros, como instrumentos de enseñanza, y otros materiales como las películas y las disertaciones de personalidades históricas del sindicalismo boliviano como Édgar “Huracán” Ramírez y Guillermo Dalence. 

Extracto de la conferencia de prensa del ministro de Trabajo, Empleo y Previsión Social, Gonzalo Trigoso, del 14 de enero de 2016.

 

“En segundo lugar, otro 15 de enero del 2003, cuando el presidente Constitucional Gonzalo Sánchez de Lozada se ausentó del país para viajar al Ecuador, en aquel momento el presiente interino en ejercicio, Carlos Mesa Gisbert, ordenó la intervención policial y militar a la marcha de nuestros hermanos jubilados, que venían desde Patacamaya y habían llegado a la localidad de Calamarca, solicitando una mejora en sus rentas y una nivelación contra la ley que mantenía el valor estable o el congelamiento de valor de jubilaciones. Esa intervención se produjo el 15 de enero, al amanecer. A eso de las 03:00 de la mañana llegó un operativo con unos 4.500 efectivos, 3.500 de ellos de la policía nacional. Tomaron el pueblo por asalto. Tomaron las carpas que habían instalado alrededor de 10.000 jubilados y rentistas, que venían marchando. Los levantaron en la oscuridad, a golpes, a patadas, con gases lacrimógenos los acarrearon, si vale el término. Las imágenes de televisión, las fotografías de la época, muestran el carácter bárbaro con el cual actuó el gobierno, en aquel momento dirigido por Calos Mesa y mediante flotas que habían sido contratadas por el propio gobierno, los trabajadores pasivos, los compañeros jubilados fueron metidos a la fuerza a esas flotas y transportados a Oruro. A la altura de Panduro, uno de estos buses se accidentó. Con motivo de eso hubieron once muertos, de los cuales seis fueron jubilados. Esa marcha fue paralizada con sangre. Y el presidente en aquel momento, en ejercicio, fue Carlos Mesa Gisbert. Hasta el día de hoy no conozco que haya rendido cuentas ni haya pedido perdón a las familias y al sector de jubilados de Bolivia. Entonces un homenaje a nuestros compañeros del sector pasivo, y esperando que algún momento se haga justicia. Ese el motivo de esta conferencia de prensa”. 

 


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