MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y PREVISIÓN SOCIAL


  

El Ministerio de Trabajo presenta “Los Condenados de la Tierra” de Frantz Fanon

Unidad de Comunicación
 
El Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social presentó, la noche del viernes, el libro “Los Condenados de la Tierra” de Frantz Fanon, en el vestíbulo de la Vicepresidencia, con las exposiciones del titular de esta cartera de Estado, Gonzalo Trigoso; el viceministro de Educación Superior, Jiovanny Samanamud; y el comunicador e investigador, Luis Macusaya Cruz.
 
En la presentación hubo más de 400 personas, quienes después de la finalización del acto recibieron gratis una ejemplar de “Los Condenados de la Tierra”.
Fanon nació el 20 de julio de 1925 en la isla caribeña de Martinica, por entonces colonia francesa, y murió el 6 de diciembre de 1961 en un hospital de Maryland (Estados Unidos), a consecuencia de la leucemia.
A los 18 años de edad se sumó a las Fuerza de Liberación Francesa en la vecina isla de Dominica y después se enroló en las tropas regulares de ese país europeo para luchar contra los invasores alemanes en territorio francés.
En 1944 recibió la Cruz de Guerra. Pero fue desmovilizado junto a otros cientos de miles de soldados de color, cuando el frente de combate avanzó hacia territorio de la Alemania nazi.
Finalizada la guerra volvió a Martinica, con esa fuerte impresión del racismo desplegado dentro de las fuerzas francesas. Racismo que ya había visto en las tropas francesas desmovilizadas en Martinica después de la derrota de 1940.
Sin embargo, regresó a Francia donde estudió medicina y psiquiatría en la ciudad de Lyon, y se graduó de psiquiatra en 1951.
Desde 1953 trabajó en un hospital de Argelia, por entonces colonia francesa, donde al año siguiente comenzaron las acciones del Frente de Liberación Nacional (FLN), al cual se unió después.
También escribió “Piel negra, máscaras blancas” (1953), entre otros documentos de importancia política y social para la lucha contra el colonialismo.

Reflexión contra el colonialismo 

Especialistas consideran su pensamiento político como una rica herencia de la reflexión sobre el colonialismo y una ácida crítica del racismo europeo, encubierto en creencias como la supuesta superioridad cultural de Europa respecto a grupos humanos de África Asia o América Latina. 
De ahí que “Los Condenados de la Tierra” contenga un complejo esbozo sobre un análisis psicosocial de la dependencia desde la óptica de la dialéctica del colonizador y el colonizado.
La actualidad de “Los Condenados de la Tierra”  salta en cada tramo de la lectura. Por ejemplo: “Hace siglos que Europa he detenido el progreso de los demás hombres y los ha sometido a sus designios y a su gloria; hace siglos que, en nombre de una pretendida ‘aventura espiritual’ ahoga a casi toda la humanidad. Véanla ahora oscilar entre la desintegración atómica y la desintegración espiritual”. 
“Ojalá esta obra de Frantz Fanon —expresó el ministro Trigoso— sirva para liberarnos internamente, para la construcción del hombre nuevo, del que hablaba el Che, y para poder avanzar conscientemente en este nuestro Proceso de Cambio”. 
Hizo este comentario porque en este momento en Bolivia “aún se generan opciones contradictorias internas, y sobre eso tenemos que tener la capacidad de seguir construyendo un proceso revolucionario, una patria libre, con todos estos problemas, donde los que estamos en control del aparato estatal o no nos abastecemos en cantidad o no tenemos la capacidad para hacerlo”. 
“Ahí —prosiguió la autoridad— es donde necesitamos el impulso, el apoyo de las masas trabajadoras, de los intelectuales, esa capacidad teórica, que solo pueden desarrollar las masas en movimiento. Y ahí es donde necesitamos que no abandonen el proceso, sino que se sumen, que lo tomen como propio. Y que podamos avanzar”. 

Esfuerzo editorial 

Desde el año pasado, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social apunta a dotar a los trabajadores y el público en general del material intelectual necesario para que pueda adentrarse en la reflexión de la realidad nacional e internacional de la mano de lecturas críticas, como la de Fanon. 
Este esfuerzo ministerial permitió, además, la reedición de trabajos intelectuales de gran importancia para el pensamiento social y político boliviano, que a pesar de su singularidad y consistencia reflexiva, ya no se podían encontrar en librerías y, a veces, ni en bibliotecas públicas. 
Ése es el caso de “Medio Siglo de Luchas Sindicales Revolucionarias en Bolivia” de Agustín Barcelli y de “Memorias del Primer Ministro Obrero” de Waldo Álvarez España, reimpresos y distribuidos, como otras ediciones de la Biblioteca Laboral, de manera gratuita. 
El emprendimiento editorial del Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social incluye la publicación de la “Guía de derechos laborales”, “Avances normativos en favor de las mujeres” y “Normativa laboral 2006-2015”, que como sus títulos anticipan compendian leyes, decretos y otras disposiciones legales, emitidos en el Gobierno del presidente Evo Morales. 
“Es parte del esfuerzo —subrayó el Ministro— que se está realizando para elevar el nivel ideológico, político y sindical de los compañeros y de las compañeras trabajadoras, y también de nuestro público en general, de nuestro pueblo y de los estudiantes”. 
Añadió que “ojalá, y estos textos que con mucho sacrificio y problemas podemos publicar; ojalá, y este líquido de vida, que es el conocimiento escrito, pueda llegar a los compañeros y sacie su sed, o por lo menos los tranquilice y que no sea desperdiciado, que no sea echado a la arena del desierto, donde no va a prosperar y no va a servir para educar la mente”. 
Aludió al incidente ocurrido hace unos días en la ciudad de La Paz, donde un grupo de trabajadores fabriles quemó libros de la Biblioteca Laboral del Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social, acción que comparó con actitudes radicales de la extrema derecha. 
“Ojalá no suceda —dijo Trigoso— lo que nos ha pasado hace unos días, con experiencias que las hemos conocido en el pasado, en el fascismo, con la destrucción de libros, o lo que Arthur Clark, dentro de la ciencia ficción, en ese su hermoso libro Fahrenheit 451, mostraba, es decir, la propia destrucción de libros”. 
Añadió que “por más que el reclamo y la protesta, desde alguna posición, pueda ser justa, pero yo creo que el símbolo de la liberación, como es un libro, que nos está trayendo las ideas para la lucha, para subvertir el orden (…), ojalá que el conocimiento sirva para enfrentarnos al verdadero enemigo y no a un Gobierno, que está trabajando, a la cabeza del presidente Evo Morales, tan duro, tan desprendidamente, como jamás se lo ha hecho en Bolivia. Y sin embargo debamos vivir ese tipo de experiencias tan extrañas, tan surrealistas”. 

Práctica y teoría 

Relacionó la labor editorial de esta cartera de Estado con la toma de conciencia que experimentó Fanon con sucesos como el “blanqueado” de su regimiento francés (que incluía soldados de color de colonias africanas y americanas), entre diciembre de 1940 y enero de 1945, antes del ataque final sobre la Alemania nazi. 
“Vale decir —explicó—, que se escoge a todos aquellos que no son blancos y se los remite al sur, al puerto de Tolón, y se los acuartela. Porque para el criterio francés no era correcto, no era adecuado, que tropas coloniales negras, tropas coloniales afro, crucen y pisen el sacrosanto suelo ario alemán. Nuevamente racismo”. 
En esta clase de reflexiones se concentra la importancia de Frantz Fanon, que no solo es un teórico y filósofo, sino sobre todo un militante de la lucha contra opresión colonial, que en la década de 1950 se unió al Frente de Liberación Nacional (FLN) argelino para articular la lucha militar contra el dominio francés. 
Esta actitud combativa se observó en Fanon hasta sus últimos días de vida, cuando “enfermo de leucemia, en cama, dicta el libro y de esa manera es escrito, seguramente con todo ese apuro, la ansiedad y la desesperación de aquel que sabe que sus días están contados, y que tiene la necesidad de dejar un testimonio escrito”. 
Es decir, que sus últimos momentos de vida, “no los dedica a meditar en sí mismo, a pensar qué va a ser de él en la otra vida, si es que ésta existe, sino que su último aliento, todavía está dedicado a la lucha revolucionaria y legar este libro que debe ser en materia de anticolonialismo, de lucha contra la discriminación (…), debe ser lo más importante que se ha escrito en el siglo XX”. 

Humanización y creación 

Por otra parte, la complejidad teórica de Fanon lleva al lector de “Los Condenados de la Tierra” a adentrarse en el denso mundo de la ontología occidental para cuestionar, por ejemplo, el concepto de “ser”, como categoría ontológica, y postular una reflexión sobre la condición humana al margen del pensamiento lógico-racional clásico europeo.  
Porque a decir de Jiovanny Samanamud, la propuesta de pensadores como Fanon nos plantean la misión de descolonizarnos, no solo para quitarnos de encima la explotación material, sino también para restituir en términos conceptuales nuestra condición humana. 
“Cualquier cultura —acentuó Samanamud—tiene derecho a recuperar su imaginación, a recuperar sus ideas y sus mitos, como parte del proceso de humanización. Entonces, el Vivir Bien es eso. No es una copia. No es una simple imitación. No es una simple ideologización. Es una recuperación de la condición humana, de imaginar, de inventarse. Tenemos el derecho, como los europeos han tenido el derecho a inventarse (…)”.  
De modo que “lo más importante es entender cuánto nosotros, personas, hombres y mujeres, podemos participar en la construcción de un camino propio, que es la descolonización. Ése es el elemento más importante”. 
Macusaya Cruz hizo una interesante relación de cómo el pensamiento de Fanon influyó en las concepciones ideológico-políticas desarrolladas por el indianista boliviano Fausto Reynaga. 
En ambos, por ejemplo, es importante la afirmación de que la lucha contra el colonialismo es una revolución del Tercer Mundo, que sucede en medio de la crisis internacional del capitalismo como sistema de dominación colonial.
Pero también hay diferencias marcadas. Por ejemplo, Fanon plateó que en la lucha por la descolonización hay que ser creativos, mientras que, según Reynaga, “no hay que crear, sino volver al socialismo del Tahuantisuyo”. 
Estas reflexiones, sin duda, son una invitación a la lectura de “Los Condenados de la Tierra”, cuya edición auspiciada por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social también puede encontrarse en versión digital en la página web de esta dependencia pública. 


 


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