MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y PREVISIÓN SOCIAL


  

Ministro Trigoso: El decreto 2765 no puede compararse con el neoliberal 21060

Unidad de Comunicación
 
El ministro de Trabajo, Empleo y Previsión Social, Gonzalo Trigoso, negó con argumentos que los decretos supremos 2765 y 21060 tengan similitudes, y recordó que con esta última norma el gobierno de Víctor Paz Estenssoro legalizó la libre contratación y rescisión de contratos laborales, destruyó el aparato productivo nacional y entregó el país a las transnacionales.
 
En una entrevista con la red Patria Nueva, la autoridad afirmó que “son dos cosas absolutamente diferentes; y llama la atención que compañeros dirigentes (de la Central Obrera Boliviana), y fundamentalmente sus asesores, estén planteado esta similitud”.
Recordó que el 21060, emitido el 29 de agosto de 1985, fue producto de la hiperinflación y de la terrible devaluación monetaria, que vivió el país desde 1979, entre gobiernos militares y civiles.
Además, la aplicación del 21060 “implicó un sistema económico de mercado, de norteamericanización de la economía, de dominio de la economía, de control directo del aparato estatal boliviano por Estados Unidos, con miles de trabajadores despedidos, cientos de empresas cerradas, para rediseñar la nueva situación de colonia en la cual quedaba Bolivia frente a Estados Unidos”.
En cambio, contrastó el Ministro, con el decreto 2765 (emitido en mayo de 2016) el gobierno del presidente Evo Morales quiso evitar que recursos económicos estatales continuaran perdiéndose en una empresa que ya estaba quebrada.
“La empresa —recalcó— estaba con cifras rojas, en un mercado mundial invadido por la producción de ropa china, ya no solo de mala calidad, sino ropa china de alta calidad, y era imposible sostener la empresa. Eso es lo que motivó al gobierno a decir no va más, es imposible”.
Pero cuando el gobierno asumió la administración de la empresa Ametex, en 2012, quiso “evitar el desempleo” de sus trabajadores. Por ello, canceló un monto económico  a Marcos Iberkleid, empresario que usó parte de dicho dinero para pagar beneficios sociales.
Sin embargo, como ahora Enatex pone en riesgo la economía nacional, ya no se puede seguir comprometiendo fondos públicos en beneficios de unos 180 trabajadores que aún no cobraron beneficios sociales y en desmedro de diez millones de habitantes, que tiene el país, quienes también deberían recibir réditos de aquellas inversiones.
Lamentó también que dirigentes sindicales de la COB se hubiesen alineado en el tema de Enatex con las posiciones antigubernamentales de personajes como Jorge Quiroga y Samuel Doria Medina que subastaron las empresas estatales en las décadas de 1980, 1990 y 2000.
“Porque —afirmó— la mayor parte de las empresas bolivianas estatales no quebraron por ineficiencia. Fueron quebradas intencionalmente por el neoliberalismo para poderlas privatizar y hacer negocio personal. Ese tipo de gente que está contra los trabajadores y el pueblo boliviano, que defiende intereses extranjeros (…), no tiene valor civil ni moral para hablar del gobierno boliviano y menos del mejor Presidente que ha dado la historia de Bolivia, como es el compañero Evo Morales”.  
En cambio, en el caso de los extrabajadores de Enatex se están cumpliendo todas las normas laborales correspondientes y como consecuencia de esto cada trabajador tiene derecho al cobro de sus beneficios sociales.
Por el contrario, los cientos de miles de trabajadores despedidos por consecuencia del 21060 tuvieron que ir a luchar el pago de sus beneficios sociales a los juzgados de trabajo.
“Todo esto —reiteró— está demostrando que se produjo un despido sin pago de beneficios sociales. Estos trabajadores para cobrar sus beneficios sociales tuvieron que ir a cobrar a los juzgados de trabajo, porque el Ministerio de Trabajo se convirtió en ese entonces (tras el 21060) en un apéndice del Ministerio de Gobierno”.  
Es más, el 21060 es parte de la historia mundial de la globalización económica, “como acertadamente se la llamo en ese momento, de la norteamericanización de la economía mundial. Bolivia es incorporada al dominio estadounidense” por efecto de ese decreto supremo.
“Este nuevo modelo de dominación —puntualizó el Ministro—, de acumulación de capital, venía dirigido directamente de Estados Unidos y tenía como finalidad destruir el aparato productivo boliviano, modificar la relación con las clases sociales y con los sindicatos de trabajadores y generar una base política-económica de las transnacionales en beneficio de Estados Unidos”.
En el ámbito laboral, el 21060 planteó a partir de su artículo 55 la modificación de las relaciones entre obreros y empleadores.
“El artículo 55 de ese decreto —dijo— estableció que se declaraba la libre contratación y la libre rescisión de contratos laborales con los trabajadores. ¿Eso qué implicaba? Que a partir del 21060 desapareció de Bolivia la estabilidad laboral. Los empleadores tuvieron el derecho total, absoluto, a despedir a quienes les diera la gana. Eso fue el decreto 21060”.
De manera que el 21060 se aplicó primero contra los dirigentes sindicales, quienes fueron despedidos, entre los primeros diez días de vigencia del decreto, en una cantidad que osciló las dos mil y tres mil personas.  
En segundo lugar, fueron despedidos los trabajadores de mayor antigüedad laboral; acción que mermó los cuadros más ideologizados del movimiento obrero, que habían luchado contras las dictaduras de Barrientos, Bánzer y García Meza, entre otros.
En tercer lugar, el 21060 se aplicó contra los trabajadores de base de sectores como los ferroviarios, fabriles, constructores y después mineros de la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y el sector privado.
Una rápida cuantificación, deja ver que en el sector ferroviario por lo menos fueron despedidos 12 mil trabajadores; en el sector fabril al menos 35 mil obreros; y en el sector minero más de 22 mil asalariados.  
Pero estas cifras son en todo caso un vistazo de los efectos mayores que causó el 21060 entre los trabajadores del sector público.
Sin duda, la aplicación del 21060 respondía a una política de “geoestrategia de dominación, que ya en el año 1986 empieza a rendir frutos a nivel mundial. Por eso es que también se consolidó el decreto supremo 21060”.
Al hacer este análisis, no debería olvidarse que para, precisamente, 1986 en la Unión Soviética ya se puso en marcha la Perestroika, una política de apertura al capitalismo, no solo en lo económico sino en lo ideológico, que precedió a la caída del Muro de Berlín, en 1989.
Con el esbozo de este panorama, no cabe duda que el 21060 no tiene por donde compararse con un decreto como el 2765.

 


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