MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y PREVISIÓN SOCIAL


  

Servidores públicos del Ministerio de Trabajo reciben capacitación en seguridad industrial en la mina Colquiri

Unidad de Comunicación
 
Una veintena de servidores públicos del Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social recibió, este fin de semana, capacitación especializada sobre seguridad industrial en la Empresa Minera Colquiri (EMC), donde en la pasada gestión y en lo que va del 2015 no se registró ningún accidente fatal.
 
El Taller de Seguridad Industrial estuvo a cargo del superintendente de Seguridad Industrial y Medio Ambiente de la EMC, ingeniero Muriel Leytón, quien reconoció que las personas encargadas de la supervisión e inspección de las condiciones de seguridad no solo en el área minera, sino también en empresas industriales en general, “corren el riesgo de ser mal recibidas e incluso de encontrar las puertas cerradas”.
“Después de este curso —dijo el ingeniero—, volver a la realidad será muy duro, pues vivimos en un mundo en el que, a veces, nadie dice nada. Las personas se callan cuando ven que algo está mal. Pero alguien tiene que decirlo, alguien tiene que dar el primer paso. Y ahí estamos nosotros, que nos ocupamos de ver si las cosas están bien o mal, para prevenir accidentes en el ámbito laboral”. 
El jefe Departamental de Trabajo, dependiente del Ministerio de Trabajo, Felipe Jiménez, consideró que el taller fortaleció conocimientos ya aplicados desde esta cartera de Estado y suministró nuevos puntos de vista e información novedosa y valiosa acerca de seguridad industrial.
“No cabe duda —recalcó Jiménez— que los servidores públicos del Ministerio de Trabajo estamos comprometidos con que se cumplan las normas laborales para favorecer a las trabajadoras y los trabajadores bolivianos; normas laborales que incluyen disposiciones sobre seguridad industrial para proteger, precisamente a esos trabajadores”.
El gobierno del presidente Evo Morales nacionalizó Colquiri en 2012. Esta empresa estatal tiene 1.200 trabajadores y en ella se explotan estaño y cinc; y además dispone de un ingenio de tratamiento de minerales.
Respecto de la seguridad industrial en Colquiri, Muriel comentó que en la pasada gestión hubo 180 accidentes a causa de caídas, cortes u otros situaciones todas calificadas como menores y ninguna de ellas provocó víctimas fatales. Entre enero y julio de 2015, solo se registraron 20 accidentes y ninguna con pérdida de vidas.
Para observar las medidas de seguridad aplicadas en la nacionalizada Colquiri, como parte del taller hubo una visita a la bocamina San Juanito, por donde los participantes ingresaron hasta el nivel 325. Durante el trayecto evidenciaron las condiciones que implica el trabajo en interior mina.
En los dos días del Taller de Seguridad Industrial se habló acerca de los tipos de accidentes, para distinguir un accidente laboral de un accidente común, de acuerdo con las normativas vigentes.
Muriel, además, habló de la Clasificación de Riesgos Laborales, que incluye las siguientes categorías: riesgos físicos, biológicos, químicos, ergonómicos (referido a ámbitos de trabajo, herramientas de trabajo, etc.), y psicológicos, y de que éstos pueden derivar en enfermedades profesionales.
Los Riesgos Mecánicos (conjunto de factores físicos que pueden dar lugar a una lesión por la acción mecánica de elementos de máquinas, herramientas, piezas a trabajar o materiales proyectados, sólidos o fluidos), Riesgos Locativos (causados por la condiciones de trabajo, el lugar de trabajo, etc.) y Riesgos Eléctricos (tipos de accidentes relacionados con la electricidad) pueden ocasionar accidentes de trabajo.
En todo momento, Murial recalcó que el empleador y la empresa en su conjunto deben hacerse cargo de proporcionar orientación sobre la utilización del Equipo de Protección Personal (EPP), que incluye el uso de casco, guantes de protección, botas y otros implementos necesarios en el trabajo minero e industrial.
Sin embargo, esta acción empresarial debe estar acompañada de la necesaria colaboración de los trabajadores para que contribuyan también en la socialización, por ejemplo, de los riesgos a que están sujetos durante las horas de trabajo con el fin de que se eviten accidentes.
También es necesario que los trabajadores muestren predisposición para el cumplimiento de las disposiciones de seguridad dispuestos por la empresa y la normativa legal.
Muriel proporcionó a los talleristas, como sugerencia, el Sistema de los Cinco Puntos de Seguridad, aplicables no solo en el ámbito de trabajo, sino también en la casa: 1) ¿Revisé la entrada a mi lugar de trabajo?, 2) ¿Mi lugar de trabajo y mi equipo están en orden?, 3) ¿Estoy trabajando de forma apropiada y segura?, 4) ¿Hice hoy algo por la seguridad?, 5) ¿Puedo y podré continuar trabajando de forma apropiada y segura?
Pero para evitar accidentes, “lo más importante es el uso del criterio. Por ejemplo, si una persona ve que hay fuego, pues aleja a su hijo de las llamas. Ése es el sentido protector que tiene cada persona”, y “nosotros debemos recomendar que las personas apliquen ese criterio, para evitar accidentes”.
Y cuando se hace una inspección es, precisamente, ese sentido común el que se puede aplicar para observar qué cosas no están bien en una fábrica o en una mina para introducir cambios que ayuden a minimizar los riesgos.
De modo que la supervisión de las condiciones de trabajo también lo pueden hacer los mismos obreros; pues “es una cuestión de criterio” y “ésta es una información que debemos compartir con ellos”, cuando se hace una inspección oficial para que ellos den la voz de alerta. 
Para Murial, el punto clave es que un día las empresas y los trabajadores apliquen medidas de seguridad por “convicción y no por coerción”. Y que cuando haya una inspección oficial, los técnicos especializados del Ministerio de Trabajo no encuentren las puertas cerradas o barreras dentro de la empresa solo porque alguien quiere esconder las falencias en seguridad industrial.
En el taller también se hizo un repaso sobre la señalética vigente en el país y que se basa en estándares internacionales, como el código de señales: Rojo (prohibido), Amarillo (Precaución), Azul (Obligatorio) y Verde (Informativo). Además del uso del Rombo NFPA (Asociación de Protección contra el Fuego, en su sigla en inglés) para indicar los grados de peligro: Rojo (inflamabilidad), Azul (nivel de riesgo), Amarillo (reactividad) y Blanco (riesgo específico), con toda la nomenclatura inherente.
Tras ver las fotografías de un accidente laboral, ocurrido en un país asiático, los participantes reconstruyeron, de manera hipotética, las circunstancias en que pudo ocurrir dicho accidente para lo cual respondieron el cuestionario de Investigación de Accidentes: ¿Quién es el accidentado?, ¿dónde ocurrió el accidente?, ¿cuándo ocurrió el accidente?, ¿cómo ocurrió el accidente?, ¿por qué ocurrió el accidente? y ¿quiénes son testigos del accidente?
Después de responder estas interrogantes, quien investiga el accidente laboral debe proponer recomendaciones para que no vuelva a ocurrir un problema como el indagado.
También se fortaleció la comprensión del concepto de “riesgo”, que es una situación en la que puede ocurrir un accidente; y del concepto de “peligro”, que es el acto incorrecto de una persona o es una condición en el ambiente de trabajo que puede derivar en un accidente.
Pero, en definitiva, ambas situaciones pueden evitarse con el trabajo mancomunado entre los trabajadores y los empleadores, más una oportuna supervisión de las condiciones de seguridad  industrial.


 


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