El exdirigente de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) José Pimentel, al rendir homenaje a la histórica marcha protagonizada por 20 mil mineros, señaló que “los planteamientos de aquella marcha histórica minera están vigentes y quien debe llevar adelante, es la propia clase trabajadora minera”.

A esos hombres de guardatojo que iniciaron la marcha el 21 de agosto de 1986, y dejaron las minas de Oruro, y Potosí, para emprender la última batalla en defensa de las minas y exigiendo su fortalecimiento, se les rindió homenaje anoche en el Paraninfo de la Universidad Técnica de Oruro (UTO), en el que participó el Rector en ejercicio, Gino Martínez, además del Director General de Asuntos Sindicales del Ministerio de Trabajo, Freddy Auza, Prudencio Gutiérrez de la COD y los universitarios.
José Pimentel, testigo de esos acontecimientos y como exdirigente de la FSTMB, que acompañó la marcha junto a otros líderes de esa organización, señaló que en estos tiempos se puede ver que “el mayor triunfo del neoliberalismo ha sido el ideológico, bajó el nivel político ideológico, propositivo de la clase trabajadora, la redujo a consignas como estabilidad laboral o el aumento de salarios para sacarla de su posición política e ideológica de visión de país”.
Agregó que en 1985, Bolivia fundía el 70 % de sus minerales, entre estaño y antimonio, hoy ese proceso de fundición no llega ni siquiera al 10 %, “hemos retrocedido en nuestro desarrollo, seguimos siendo un país minero. Antes COMIBOL daba como renta minera el 40 %, ahora la renta minera se ha reducido al 5 %, a veces se reduce al pago a la regalía minera”.
En ese sentido, José Pimentel planteó que la tarea de los que no renunciaron a tener una Bolivia próspera y soberana “es hora de alzar nuevamente las banderas de la Marcha por la Vida, para hacer de Bolivia un país industrializado a partir de la industria minera”.
Bolivia exporta hoy alrededor de 4 mil millones de dólares, esto se considera un récord, pero “hay que industrializarlo para que no nos saqueen, hay que diversificar la industria minera para tener fuentes de trabajo estables”, propuso el ex dirigente minero, que también estuvo al frente de la COMIBOL.
El exlíder minero relató que los mineros decidieron marchar los más de 200 kilómetros para llegar a La Paz, arrancaron aquel 21 de agosto de 1986, querían llegar a Calamarca, y en el camino se gastaron las botas y optaron por las abarcas. Organizaron ollas comunes en toda la carretera, y despertaron la solidaridad de los hermanos campesinos.
En Patacamaya hubo el primer enfrentamiento con las fuerzas militares, querían evitar el paso de los mineros, pero la multitud rebasó los tanques “y pudimos llegar en una larga jornada desde Sica Sica hasta Calamarca, fue el último lugar a donde llegó la marcha, estaba tomada la decisión y al día siguiente movilizaron a los militares”, contó José Pimentel.
“Cundió la desesperación en las filas mineras, todos sabíamos que era la última batalla, ¿cómo enfrentarlo?, no había que permitir sangre. El retorno a las bases significó la presentación de 10 mil cartas de retiro voluntario”, recordó el exdirigente minero, al destacar que ese fue el panorama histórico que se dio en la Marcha por la Vida.
El Director General de Asuntos Sindicales del Ministerio de Trabajo, Freddy Auza, rindió homenaje a los mineros como testigo de lo que fue esa hazaña, y destacó que en las aulas de la UTO se tomaron decisiones importantes para la lucha social.
Auza indicó que desde el Ministerio de Trabajo se propuso acompañar esta actividad, “tenemos que recordar los hechos que convoquen a la memoria”, y el aporte es la entrega del cancionero de música social y en cuya publicación está la música de esa época.
Agregó que el Ministerio de Trabajo orienta sus esfuerzos a la defensa de los derechos laborales y sindicales, también a recuperar “nuestra cultura obrera y de los diferentes sectores”.

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