Iván Castellón que forma parte del equipo de la Asamblea Plurinacional que investigó el proceso de enajenación de las empresas del Estado, reveló que “en la capitalización no entró ni un centavo al Tesoro General de la Nación, porque la empresa pública se convirtió primero en Sociedad Anónima Mixta (SAM) y como tal pone a la venta el 50 % de sus acciones, se licita, pero la plata que puso el inversor se depositó en cuentas bancarias que la capitalizadora abre en el exterior”.

Esta aseveración la hizo sobre la base de la investigación que la comisión de la Asamblea Plurinacional del Estado, realizó durante cinco años y el informe final fue entregado a mediados de enero de esta gestión, consta de 2.748 páginas, en tres tomos y cuenta con documentación de respaldo y con las conclusiones jurídicas y económicas a las que se llegó.
Iván Castellón expuso el tema “Privatización y Capitalización de las empresas públicas de Bolivia”, en la Escuela de Formación Político Sindical de Oruro, y en la jornada del 22 de marzo, en la Escuela de Formación Político Sindical de Tupiza, ante los trabajadores mineros que participan en esta actividad.
La enajenación comprende tres aspectos: la privatización, capitalización y cierre de empresas, “la privatización fue el método de enajenación que emplearon los gobiernos neoliberales para empresas medianas y pequeñas. Para la enajenación de grandes empresas como ENDE, LAB, ENFE, YPFB Y ENTEL, las cinco fueron enajenadas bajo el método de la capitalización”, explicó Castellón.
La privatización significó la venta de las empresas o venta de acciones que tenía el Estado en la empresa, esa entrega de derechos se dio principalmente bajo el riesgo compartido, esto se aplicó en la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL).
En el proceso de privatización por la venta de empresas ingresó algunos pesos al Tesoro General de la Nación (TGN), pero el Estado si gastó 100 millones en una empresa, la venta no se dio en ese precio, bajaron sus precios muchísimo. “Contrataron consultoras y definieron el monto de venta y las pusieron al proceso de privatización, no vendieron en 20, vendieron en 5, eso pasó”, señaló como ejemplo de lo ocurrido.
Lo grave de toda esta situación, es que además quienes se pusieron a administrar esa plata que pusieron los inversores, que debía utilizarse para invertir en el sector, es decir en YFPB en el LAB y otros, en algunos casos han invertido y en otros casos no. “Por adjudicarse ese 50 % del paquete accionario, entra dinero a la empresa, no al Estado”, dijo Castellón.
Han ocurrido otros fenómenos, el nicho de mercado que manejaba el Estado, fue apropiado por el sector privado, y los equipos de las empresas supuestamente fueron a parar a centros de acopio en el país, pero no dejaron datos y el desmantelamiento ha sido total, eso ocurrió principalmente en el caso de ENFE y COMIBOL.

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